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Free Counter la espada oxidada

Friday, July 10, 2009

DE EMOCIONES








Ha sido una temporada llena de emociones. En lo literario estoy escribiendo un nuevo libro de relatos breves, pero en lo que se refiere a los concursos sólo he enviado textos a los certámenes de microrrelatos. El de la SER era para mí todo un reto. El año pasado envié algunos y no llegaron a seleccionarme ninguno de ellos, así que este año decidí trabajarlos un poco más, por las mañanas, justo antes de comenzar a escribir el sumario del día, la entrevista de turno o el acting o el gag que tocase, escribía micros. Es curioso, mi primer trabajo en un medio fue escribir relatos para la radio, y sé que algún día regresaré al medio, un locutorio es mucho más mágico que un plató, sin duda. Esta temporada me puse el reto de llegar a la final, pero sinceramente, nunca pensé que fuese a ganar. Cuando hoy han dicho mi nombre me he emocionado. Detrás de esos pequeños textos hay bastante trabajo, aunque curiosamente el micro ganador lo escribí en veinte minutos (por cierto, qué importante es que elijan bien la música para que no te estropeen un texto). Cuando han dicho mi nombre estaba junto a Isabel González, y delante tenía a Felipe Antonio y José Delclaux, los cuatro finalistas que vivimos en Madrid. El resto de finalistas se encontraban en las emisoras provinciales. Desde aquí felicito a mis diez compeñeros de viaje, porque el hecho de quedar finalista en un concurso al que se han presentado nada menos que 21.000 relatos no es nada, nada fácil. Me acordaba de mi amigo Manuel Merenciano, que ha quedado tercero. Curiosamente tanto él como yo nos hemos quejado del sistema de votación del público y él ha sido el más votado por la gente, seguido de mí, con 148 votos a 146 (el jurado me lo dijo de forma aproximada). Al parecer, el del público contaba como el voto de una de las siete personas que decidían, es decir, era un voto de los siete posibles votos. También nos han chivado que la lucha en las deliberaciones fue bastante titática a la hora de decidir. Al parecer, la batalla se centró en los tres ralatos que han quedado primeros, es decir, el de Manuel Merenciano, el de Jorge Daniel Romero y el mío. Cuando estaban atascados en la discusión, al parecer Luis del Val tuvo que hacer unas lecturas en voz alta, y finalmente, Vicente Molina Foix expuso unos argumentos a favor de mi relato que finalmente marcaron la diferencia a la hora de tomar la decisión, algo que yo agradezco, claro. Cuando me contaban esto me acordé de en la película "Doce hombres sin piedad", en la que Jesús Puente va convenciendo al resto del jurado. Si Vicente ha sido mi Jesús Puente en ese jurado se lo agradezco. De todas formas ni que decir tiene que los concursos, una vez cribada la paja, son una lotería, porque lo que queda es bueno todo, por lo que al final la subjetividad es la que decide. Cuando han dicho mi nombre en directo me he emocionado, he pensado en muchas personas, y también me he acordado de los lectores de "La espada oxidada", a los que agradezco su apoyo y les dedico una parte importante de este premio. Iba a poner vuestros nicks, pero no quiero olvidarme de nadie. Ni de la chica que me envía música para alegrarme la mañana, ni de mi amigo el que se quedó fuera por los pelos, ni de la india del otro lado del océano, ni del amigo que me envió su lbro, ni de los anónimos que leen sin dejar rastro... Va por vosotros.



PS. Qué sensación tan rara la de ser "millonario", no he tenido 6.000 euros juntos en mi puñetera vida. Me han hecho una entrevista para El País. Se publica mañana en la sección de Radio, por si os interesa. La final la podéis escuchar en esta página de la Escuela de Escritores o en un enlace de la SER.

Para leer la entrevista pincha en el link de abajo:
ENTREVISTA EN EL PAÍS


Tuesday, July 07, 2009

LA GRAN FINAL


Se acerca la final de relatos de la SER. Será el viernes día 10 de 11 a 12 de la mañana en el programa "Hoy por hoy", presentado por Carles Francino. El año pasado participé en alguna ocasión (hubo casi 25.000 relatos en concurso) y no conseguí que me seleccionaran ninguno, así que, este año, como soy bastante cabezón, no he parado hasta conseguir colarme en la final junto a mi buen amigo Manuel Merenciano, un escritor magnífico con el que comparto editorial, él publicó el año pasado "Relatos Turbios" con grupobuho tras ganar el concurso anual y tuve el gusto de presentar su estupendo libro de relatos de suspense y terror psicológico. También he tenido el gusto de conocer este año a la incombustible microrrelatista Isabel González y al genuino José Delclaux. Otro buen amigo, Agustín de las Heras, con el que también comparto editorial ("El retiro de Diógenes"), se ha quedado a puntito de entrar en la final, y se merecía estar dentro con su maravilloso texto sobre el Diluvio Universal pasado por su peculiar filtro. El caso es que el viernes es la final y se les ha ocurrido que puede votar el público, aparte de un jurado. A mí es un sistema que no me gusta en absoluto, porque el que más amigos tenga, más votos acaparará (como en Operación Triunfo, pero versión relato), así que no os voy a decir que me votéis. Sólo os digo que leáis todos los micros y votéis al que más os guste. Podéis hacerlo pinchando en este enlace. Suerte a todos.

Sunday, July 05, 2009

LA REPARTIDORA DE FOLLETOS


La mujer del extraño atuendo negro repartía folletos habitualmente entre los transeúntes, pero Don Luis siempre la esquivaba (le producía sonrojo tirar la propaganda en la primera papelera que encontrase en su camino, ante los ojos de la joven esquelética). Aquella mañana, la repartidora, que siempre vestía de azabache, tenía una siniestra sonrisa. Por una vez, y tan sólo con el fin de saciar su curiosidad ante el aciago gesto de aquella desgraciada, Don Luis decidió coger el papel con un gesto de desdén. Se trataba de su esquela. No podía creer que estuviera muerto, hacía una hora se estaba duchando, como cada mañana, para posteriormente proceder a un copioso desayuno antes de coger su Seat Córdoba camino de la oficina. La gente que pasaba a su lado leía el papel y se quedaban petrificados cuando reconocían al señor Luis en la foto. Cuando Don Luis se acercó de nuevo a la chica flacucha para pedir explicaciones, ella hizo un rápido movimiento de manos, sacó una guadaña que llevaba escondida entre el ropaje oscuro, y sin mediar palabra, rajó al señor Luis de arriba abajo. Luego, continuó repartiendo folletos.

Wednesday, July 01, 2009

DE VOCES


Hoy he tenido que ir a la SER a grabar una especie de autobiografía para la final de microrrelatos y me han venido a la cabeza mis comienzos en la radio, y la importancia que le dábamos a las voces (me encantaba poner voces a personajes de ficción, como en los dibujos animados, algún día volveré a la radio, sin duda). Cuenta mi amigo Tomás Hijo que se puso dicho seudónimo porque cuando llamaban a casa y preguntaban por él siempre decían: “¿Tomás padre o hijo?” Y respondían, “Tomás Padre”, o “Tomás Hijo”, así que se sustituyó el Sánchez por Hijo, que vende más libros. La voz, el acento, la entonación, y todo lo que acompaña a nuestras cuerdas vocales es de una gran herramienta para muchas cosas: para convencer, para dar pena, para imponerse, para vender etc., pero también genera muchos prejuicios. Cuando trabajé en Radio 5 (la cadena esa que da noticias todo el día), Radio Nacional imponía (impone) que nadie tuviese acento. Con eso consiguieron que un compañero de Morón de la Frontera acabase casi loco intentado “hablar fino”, como dicen los andaluces (como si a un zurdo le haces escribir con la derecha). Se iba a casa todos los días llorando, era incapaz de hablar sin sesear. No lo entiendo. Hay ocho millones de andaluces que hablan así. ¿Por qué se tienen que quitar el acento en los Telediarios? El caso más espectacular que he visto es el del meteorólogo canario Paco Montesdeoca. Habla con un acento cerrado, pero en cuanto se enciende el pilotito rojo habla como si fuera de Valladolizzzz. Durante otra etapa, esta vez en informativos de Antena 3, se hizo mítico el doblaje que hizo de Boris Yeltsin mi compañero Paco, recién llegado de Málaga. No tenían a nadie a mano y lo pillaron por banda para traducir al mandatario ruso, y claro, el cachondeo fue general durante semanas al escuchar en el Telediario a Yeltsin hablando de esta guisa:

“Er ehérsito shesheno sá rendío a lash tropa rusha. Yo, como prezidente de la confederashió ruza doy la guerra por terminá”.

De todas formas hay risas inevitables, porque, ¿os imagináis a Rambo doblado al italiano o a Woody Allen al ruso?

Peor fue lo del profe tartaja ante el que intentábamos mantenernos serios cuando nos echaba la bronca, o la voz de pito de la secretaria de una famosa, que habla a lo Gracita Morales a la que le dijimos que se dejase ya de broma, pero es que ella “habla así”, en plan, “señoritoooo”.

Hubo una época a la que los compañeros de la radio nos presentábamos a cásting de voz que veíamos en anuncios. Leíamos un texto y nos podían contratar para hacer cuñas en la radio o cosas por el estilo. En cierta ocasión, una empresa me llamó tras una prueba en la que leí unas frasecitas inocuas. Había visto el anuncio en una escuela de doblaje. “Te hemos escogido para el trabajo”. No sabía de qué se trataba, pero fui pizpireta a la cita. La empresa estaba ubicada en un piso vacío en Puente Vallecas. Me abre la puerta un tío inmenso y barbudo, tipo oso y me dice: “Adelante”. Al meterme en la habitación hay un equipo informático. Me da un texto y me dice: Tienes que leerlos en tres tonos, tono camionero-macarra, tono aniñado y tono neutro. ¡Joder! ¿Cómo paso del camionero al aniñado? Cuando leí el texto lo entendí todo. Decía algo así como:

“En esta línea estamos los tíos más machos y cachondos. ¿Quieres una cita con tíos con la tranca enorme como un piano? No sabes qué morcilla tengo, llama al…”

El caso es que estuve dos años grabando esos textos. Pagaban bien por un cuarto de hora y al fin y al cabo sólo anunciaba tarifas de una línea de contactos. Me pregunto si seguirá mi voz por esos mundos de dios erótico-telefónicos. Tengo otra amiga que dio un paso más allá y trabajó para una línea erótica en contacto con el cliente. La verdad es que tiene una voz preciosa y hace maravillas con ella. Durante la semana trabajaba en una redacción y los fines de semana ponía cachondos a sadomasoquistas solitarios. Me pregunto qué pensaría Carlos Herrera si llega a llamar y hubiera reconocido la voz de la compañera con la que dio las noticias una temporada (hace años). Me contaba que había desde amas de casa hasta empleadas de banco haciendo punto, como en la peli “Boca a boca”. Manejar la voz es todo un arte, puedes manipular, enfadar o engatusar, porque, como decía un famoso publicista, no jode que te llamen “hijoputa”, lo que jode es el tonillo.

Tuesday, June 30, 2009

FORMAS DE RASCAR


Es obvio que lo que hizo el Gobierno chino en Tiannanmen estuvo mal, muy mal, pues claro, no tiene nombre, fue un asesinato en masa, pero veo la foto del hombre parando los tanques y me pregunto que pasaba por la cabeza del hombre que conducía el tanque: "¿Le paso por encima y lo aplasto o no quiero convertirme en un asesino?" La actitud del hombre de las bolsas es heróica, incontestable, incuestionable, lucha por algo en lo que cree, pero en el plano literario me interesan más las dudas del hombre del tanque, que de hecho esquivó al hombre de las bolsas blancas en varias ocasiones (algo que no hicieron en la plaza muchos de sus compañeros). La actitud de las víctimas siempre es incontestable, pero, ¿qué pasa por la cabeza de los verdugos? Al final se trata de enfocar el punto de vista para plantear dilemas morales, como Berlanga en "El Verdugo". Ha habido un comentario de Cecilia al post anterior que me ha hecho reflexionar sobre el tema de la denuncia de hechos injustos de la realidad y el tratamiento que les podemos dar desde la ficción o desde la misma realidad, o una mezcla de ambas. El post exponía las preguntas que me generaba la situación esclava a la que estaba sometida una persona obligada a vivir en una torre en construcción y las preguntas que me planteaba sobre esa persona, más allá de la mera indignación sobre la situación de este obrero-esclavo, que en mi opinión, es una indignación que va unida a los mismos hechos en sí para cualquier ser humano normal. Es indignante que alguien viva así, pero hay varias formas de manifestar este estado de ánimo.

1. La forma periodística (No incluyo el Nuevo Periodismo de Capote y compañía al considerarlo un género literario)
2. La manera política
3. A través de la Literatura, el Cine, la Música, etc., es decir, las Humanidades.


1. La forma periodística tiene varias vertientes. Una sería la entrevista, ir allí a hablar con el hombre y que nos cuente cómo vive, otra es hacer un reportaje y englobar su situación en la esclavitud del S. XXI, otra sería un documental, y otra una columna de opinión en la que escribes frases del tipo: “Esto es indignante, ¿dónde están los derechos humanos? Etc.” Pero es tan obvio que las situaciones extremas son indignantes, que muchas veces hay que sustituir esta forma de denuncia social directa y obvia por otra que nos toque más la fibra, es decir, la forma 3, porque la 2, sería una arenga política para que las masas se levanten, etc., es decir, una llamada a la acción.

Hablemos de la forma 3. Sustituyamos al hombre-esclavo de la torre por la situación penosa de la España rural en la posguerra. Tenemos la opción de mostrar los datos objetivos de injusticia o escribir Los Santos Inocentes. Delibes, periodista de pro, podría haber escrito una columna en su Norte de Castilla, pero su novela (y la película) no tienen precio ni son comparables a un discurso encendido de corte político o de ONG. Podemos indignarnos con la situación de los presos políticos, o escribir un relato, como hizo Galeano con “Pájaros prohibidos”. En mi opinión, la Literatura va un paso más allá de la mera indignación, porque te debe provocar la reflexión, el meterte dentro de las cabezas, de las conciencias, la contemplación poliédrica de la realidad, incluso desde el punto de vista del malo de la historia. El Periodismo sirve para descubrir situaciones denunciables, y la Literatura, el Cine, la Música, sirve para concienciarnos sobre ellas. Por ejemplo:

1. Periodismo: Un reportero infiltrado en una cárcel uruguaya descubre la dura situación de los presos políticos, a los que se les prohibe comunicarse.

2. Soflama política o social: Es indignante que se aísle a seres humanos y no se les permita comunicarse, se trata de un método de tortura inhumano. Proponemos el boicot al Gobierno de ese país.

3. Literatura:

Pájaros prohibidos

Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido, ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros. Didoskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso "por tener ideas ideológicas", recibe un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen a la entrada de la cárcel. Al domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están prohibidos y el dibujo pasa. Didoskó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas:
¿Son naranjas? ¿qué frutos son?
La niña lo hace callar:
Ssshhhhh
Y en secreto le explica:
Bobo ¿no ves que son los ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas.




También se puede denunciar el tema de las desapariciones y torturas en Sudamérica como lo hizo Polansky, de manera magistral, en “La muerte y la doncella”, humanizando en cierto modo al verdugo al convertirlo en víctima y la víctima en verdugo potencial. Es obvio que los torturadores son gente mala por definición, sin más, no hay más historia, pero, ¿qué haríamos nosotros si nos encontrásemos cara a cara con nuestro torturador? ¿Lo torturaríamos a él? Estas son el tipo de preguntas que van más allá de la mera denuncia de hechos malos por sí mismos. (No he encontrado la versión en español).

Monday, June 29, 2009

REALIDAD Y FICCIÓN


Ayer vi en un programa de esos de españoles por el Mundo que tan de moda se han puesto cómo era la vida en Dubai, el paraíso del lujo, donde una suite de un hotel puede costar 35.000 euros la noche. Sólo había unos pocos multimillonarios y una gran masa de obreros que construía hoteles 24 horas al día. Pues bien, casi todos los obreros eran indios y paquistaníes, y hablaban de un indio que estaba construyendo uno de los macrohoteles de Dubai. El indio en cuestión llevaba año y medio sin bajar del último piso de la torre-hotel que estaba levantando porque le suponía más tiempo llegar abajo y luego estar arriba de nuevo a primera hora que disfrutar del nulo tiempo libre que tendría al llegar al suelo. Parecía una metáfora de la vida laboral que tenemos hoy en día, fantástico material para un cuento, pero era real. La torre existe, el indio existe, el país existe. Me pregunto qué pensará ese esclavo del siglo XXI allí arriba, cómo pasará las noches, cómo dormirá, qué comerá, si amará a alguien, a quién echará de menos, qué pensará sobre su futuro, si guarda el dinero que cobra en un calcetín, si entrará en el último piso de ese hotel cuando esté construido del todo o le prohibirán la entrada. Me pregunto si nosotros vivimos en esa torre y no bajamos nunca. Me pregunto qué pasaría si todos nos bajásemos y dejásemos la torre a medias, como Espartaco, como un ejército de esclavos ociosos, y simplemente, construyésemos cabañas para vivir a ras de suelo. Hacía tiempo que no escuchaba una historia real tan literaria, con tantos ingredientes, con tanta tristeza, con tanto dolor urbano desde la cúspide de la ciudad más ostentosa del Mundo. Desolador.

Thursday, June 25, 2009

LA PATRIA



El país está alborotado. Llega la gran final. García, que encabeza el equipo nacional, entra en el estadio mirando al cielo. En la grada, el público agita miles de banderas. Animaban como energúmenos cuando el capitán amputó las manos de su padre en esa misma línea de penalty. “¡García, no amas a tu patria. Canta el himno, traidor!”, le gritaba el militar. El capitán de la selección coloca el balón en la línea de pena máxima y se concentra. El público grita su nombre: “¡García, García…! El militar le dio una patada en los testículos y sacó el revólver. Apuntó a la cabeza. El capitán dispara y el balón sale hacia la portería. Silencio. El disparo rebota y entra por la escuadra. El eco retumbó en el estadio. La grada, histérica, jalea al nuevo héroe nacional.


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